Decantador o jarra
Al utilizar un decantador, se separa el vino maduro o turbio de los posos para evitar que acaben en la copa y puedan afectar a la experiencia de degustación del vino.
En cambio, el objetivo de utilizar una jarra es el de airear el vino pasándolo a una superficie mayor y permitir de esta forma que pueda reaccionar más rápidamente al oxígeno.El objetivo de hacerlo es eliminar los componentes aromáticos que no se quiere que estén presentes (mediante la volatilización), además de modificar los compuestos estructurales y aromáticos (por oxidación).El uso de jarras se recomienda especialmente en el caso de vinos que aún no han alcanzado su potencial total de maduración, ya que al hacer el trasvase a una jarra se acelera su desarrollo.
Otro motivo por el cual se trasvasa el vino a otro recipiente es puramente estético. Con ello, se consigue una presentación visual más atractiva para vinos especiales.
Nuestro uso de los términos de decantador y jarra
Desde un punto de vista puramente funcional, nuestro decantador debería llamarse jarra y viceversa, ya que utilizamos el decantador para verter el vino (o airear) y la jarra para decantarlo (o separar los sedimentos).Sin embargo, en la práctica, ambos términos se utilizan como sinónimos y sin diferencias entre ellos.Como marca, nuestro objetivo es no complicar la experiencia del disfrute del vino y queremos hacerlo simple, por lo que hemos utilizado los términos que se utilizan habitualmente al poner nombre a nuestros productos.