Josephinenhütte

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Kurt Zalto Porträt

Una nueva dimensión del sabor

El diseñador de copas austriaco Kurt Josef Zalto ya había sentado nuevas bases con la invención de una copa. Ahora, 20 años más tarde, ha creado una copa totalmente nueva que vuelve a ir más allá de la idea vigente de lo que se considera una copa de buena calidad. Con las copas de la serie "Josephine" ha creado una pieza magistral: la forma primigenia de la copa de vino, tan lógica como la naturaleza.

Normalmente uno se espera encontrar visionarios en la gran ciudad, no tanto en el Waldviertel austriaco. Sin embargo, las copas del futuro proceden de esta región rural cercana a la frontera checa, poco frecuentada por los habitantes de las grandes ciudades. Aquí es donde el diseñador Kurt Josef Zalto ha desarrollado una copa que los expertos ya consideran el nuevo referente de la industria: ligera, delicada y flexible, como sus obras anteriores. Más allá de todo esto, sin embargo, esta escultura finísima, casi transcendental, se ha calculado hasta el más mínimo detalle y se ha creado con una curvatura única que combina forma y función de la forma más bella posible. El diseño asegura que una parte del vino, con el movimiento, se refracte al subir hasta el borde de copa y volver a bajar en un movimiento en espiral. De esta forma absorbe una gran cantidad de oxígeno y puede desarrollar todo su potencial a la perfección. „Una dimensión de sabor completamente nueva. Además, el cristal es tan fino que casi tienes la sensación de tener el vino en la mano", dice Kurt Josef Zalto.

“En esta copa, la distancia entre el vino y la persona es prácticamente inexistente”

La forma perfecta

El punto de partida, explica, fue algo que se exigió a sí mismo: „Tenía que tener la forma primigenia de una copa: una copa que fuera tan lógica como si la hubiera creado la naturaleza, una copa que desatara los aromas del vino. Esta es la copa que debes encontrar.“ Le siguieron incontables experimentos y prototipos, se calcularon formas, se soplaron copas, se probaron y se rechazaron ideas hasta que Kurt Josef Zalto encontró la copa que cumplía sus requisitos más exigentes. La pasión y dedicación absoluta que dedicó al desarrollo de esta copa se hacen patentes cuando habla sobre este momento crucial con un brillo especial en los ojos: „Cuando sostuve la Josephine por primera vez en la mano, sentí que había conseguido crear algo muy especial. Cuando tomé el primer sorbo de vino con ella supe que lo había conseguido.“ Aunque no solo le preocupa la estética, sino que el vino pueda desarrollarse de forma óptima, Kurt Josef Zalto calculó las copas siguiendo el principio de la proporción áurea. La armonía resultante de las formas resulta inmediatamente atractiva.

Para el diseñador, esto demuestra que la auténtica perfección y la armonía siempre tienen su origen en la naturaleza: „Si la copa sigue los principios básicos de la naturaleza, despierta todos los sentidos en la misma medida“, dice el diseñador.

 

„La tecnología de los sensores y el diseño se fusionan en una misma obra de arte“

A Kurt Josef Zalto el alto nivel de exigencia en el diseño le viene de familia. Desciende de la sexta generación de los venecianos químicos y especialistas en vidrio que durante el siglo XVIII llegaron al Waldviertel, en esa época un importante centro neurálgico en la fabricación de vidrio. Los antecesores de Kurt Josef Zalto eran especialistas en copas: artesanos del vidrio y grabadores. Sus productos siempre han sido copas bellas y de estructura delicada, con multitud de copas elaboradas, pintadas y grabadas, en buena medida en la tradición de la Josephinenhütte original. „Actualmente puedo producir cualquier cosa, desde retratos hasta las pinturas transparentes más complicadas“, explica.

La búsqueda de la innovación también forma parte de esta tradición. Sus antecesores nunca se fijaban en la competencia, dice Kurt Josef Zalto. „Siempre hemos hecho lo que nos gustaba a nosotros. Probablemente es de aquí de donde proceden mis ganas de crear siempre algo nuevo."

Una buena copa necesita tiempo

Kurt Josef Zalto es diseñador de copas por pasión, es un hombre sensible que siempre quiso tener una profesión creativa. Nunca le ha interesado ganar dinero, su trabajo es su pasión. Lo que le fascina más del cristal, quizás el material artificial más antiguo, es el proceso de desarrollo.

Y también la atmósfera de la fábrica, un centro creativo inmerso en la lejanía del bosque: „Aquí es donde surge la idea de una nueva copa, el esbozo, el dibujo, aquí se produce por primera vez. Vives con el material, el cristal líquido y las altas temperaturas, y nunca sabes si la calidad será la correcta al día siguiente. Sientes distintos estados de ánimo, la armonía de un grupo de personas que trabajan juntas con la máxima concentración. Es una vida excitante y muy gratificante.“

Una vida que también se ve marcada por una gran sensibilidad por todo lo que sucede en el mundo. „Una buena copa necesita tiempo, debe idearse y fabricarse con un amor absoluto“, dice Kurt Josef Zalto. No es casualidad que su obra maestra, a la que ha dedicado años de desarrollo, hoy se encuentre con vinos polifacéticos, hechos con amor por una nueva generación de vinicultores. Kurt Josef Zalto ha inventado, deliberadamente, una copa que proporciona a estos vinos el escenario perfecto para que demuestren todo su carácter.

Kurt Josef Zalto y Josephinenhütte

Kurt Josef Zalto se ha convertido en el director creativo de Josephinenhütte porque se sabe identificar con los valores de las personas que están construyendo esta nueva empresa a su lado. „Son personas absolutamente dedicadas a su trabajo y que están acostumbradas a trabajar con pasión y al máximo nivel“, dice. „Esto me gusta, es el enfoque correcto“.